
Desde Roma, la actriz abrió su corazón en una charla con Teleshow y contó su emoción por la llegada de Gia, la hija de Oriana Sabatini y Paulo Dybala
A poco más de 48 horas del nacimiento de Gia, Catherine Fulop se encuentra desbordada de sentimientos. La llegada de su primera nieta, hija de Oriana Sabatini y Paulo Dybala, marcó una nueva etapa en su vida, y la actriz ansía vivirla al máximo.
Apenas comienza su relato con Teleshow, la actriz describe la situación como una experiencia cargada de emoción, donde las contracciones comenzaron durante el partido de fútbol de la Roma y el trayecto familiar al hospital fue largo y lleno de expectativas.
“Ellos están bárbaros, tanto Paulo como Ori. Y a Paulo lo veo tan bello, tan buen papá. No sabes cómo está pendiente de todo”, dice la actriz, y admite los esfuerzos que hace para calmar los impulsos. “Yo, trato de morderme la lengua para no hacer ningún comentario de nada, tenemos que dejar que ellos críen a su muchachita (se ríe). Y la cargan, la miman, le cambian el pañal, ellos hacen todo. Y uno está de espectador, gozando”, expresa con profunda emoción Catherine a Teleshow estrenando su título de abuela.
Como si se lo hubiera tatuado, recuerda cada detalle del día que nació su nieta. “El domingo empezó con las contracciones en la cancha”, contextualiza Fulop y cita los hechos en el Olímpico de Roma, donde el local enfrentó a la Juventus.“Estábamos viendo el partido, y en el tercer gol de la Roma, Ori empieza a los gritos, saltando con las dos amigas que vinieron de Buenos Aires y con la hermana, con Titi”.
La atmósfera alegre del partido se transformó con el inicio del trabajo de parto: “Ori había empezado después de ese tercer gol con las contracciones, como cada cinco minutos y le dolían, pero no un dolor dramático. Ella dice: ‘Bueno, vamos a casa, me meto en la bañera, me relajo’. Pero las contracciones empezaron a venirle más intensas, y cada vez más seguidas».
Paulo llegó a la casa tras el partido y tuvieron que tomar una decisión: “Ellos deciden irse al hospital Gemelli, pero nos quedaba superlejos, como a cincuenta minutos, y ya Ori venía bastante adolorida”, cuenta Fulop.
El trayecto en la madrugada fue un reto para la familia. “Entonces, se fueron al sanatorio y nosotros al rato, como a las tres de la mañana, salimos para allá porque había dilatado muchísimo. Entonces con Ova dijimos: ‘No vaya a ser que vaya a nacer y nosotros estamos acá en la casa,’ y nos fuimos todos, para estar con ellos”.
En el hospital estaban Tiziana, Ova, el mánager y Nano, el asistente, junto a Camila y Agus, las amigas de Oriana que viajaron a Roma para acompañarla.
La espera que pareció eterna quedó grabada en la memoria de Fulop. “Pasamos toda la noche sentados en unas banquetitas, en esas sillitas de hospital. Afuera no había nadie, parecía un hospital fantasma a esa hora”.
La llegada de la bebé resolvió la espera y trajo alegría a todos: “Por suerte nació a las 8.59 de la mañana”. La primera nieta desbordó de emoción a su abuela, quien no encuentra palabras para describir cómo la ha impactado este nacimiento: “Es un flash, es un volcán de sensaciones. La veo y como que me derrito, es una muñequita. Tiene el pelito así, pelusita, como blanquita, pero no sabes lo peluda que nació. Y las manitos, los bracitos, es todo como, como que tiene una pelusita como blanca, y rosada”, destaca Fulop.




