
El artista abandonó el escenario, siguió cantando en el backstage y recibió atención médica
Fue un instante. Un salto. Una entrega absoluta al ritual del rock. Maxi Trusso, con su melena y su voz de otro tiempo, soltó el micrófono en plena canción y se lanzó en busca de un ritual. Pero el público, confundido o distraído, no respondió al pacto tácito del crowd surfing. Y el ídolo cayó. Estrepitosamente. Como una estrella fugaz que no fue atrapada.
Ocurrió en el corazón de Palermo, en el venerado escenario de Niceto Club, en una noche prometía ser una más en la lista de recitales íntimos y sudorosos. Pero se convirtió en una escena entre lo trágico y lo surreal. En segundos, el clima de euforia mutó en silencio y se encendieron todas las alarmas.
Los videos, grabados por asistentes con sus celulares, documentan la secuencia con crudeza: la música en curso, el salto intempestivo, el hueco en el aire, el impacto seco. Y luego, los gritos, la confusión. Algunos reían, otros no sabían qué hacer. Pero pronto llegó el cántico que buscaba conjurar el espanto: “¡Olé, olé, olé, Maxi!“.