
A lo largo de más de cuatro décadas en la música, Madonna redefinió la cultura pop y fue una voz aguda sobre género, identidad y las estructuras que ordenan qué se escucha y quién lo hace.
La artista, un símbolo global del empoderamiento femenino dentro y fuera del escenario, ha expresado opiniones francas sobre distintos aspectos del arte y su industria. Uno de ellos, fue lo que ella consideró «música para hombres».
Esto fue en una entrevista en 1994 para la revista Q, cuando analizó con honestidad qué sonidos le resultaban —y cuáles no— resonantes. La respuesta a la gran incógnita —qué banda catalogó como “música para hombres”— se encuentra en su propia declaración: Pink Floyd, a quienes describió como un grupo con una energía demasiado masculina para identificarse con ellos.
Durante la entrevista con Q Magazine, Madonna fue consultada sobre varias leyendas del rock y su percepción honesta dejó una frase que años después sigue circulando en la cultura musical. Sobre Pink Floyd, la cantante dijo: “Eso suena a música para hombres. No puedo identificarme con eso. Es muy masculina”.
Esta declaración no fue un desaire sin contexto sino que más bien, reveló una lectura personal de la música y de las estructuras que la rodean.
Para Madonna, ciertos estilos —especialmente algunos que se consolidaron dentro del rock progresivo o psicodélico de la década de 1970— parecían arraigados en una tradición donde predominaban narrativas y estéticas asociadas a experiencias masculinas.
Sin embargo, es clave destacar que Madonna no habló desde la ignorancia, sino desde una lectura crítica de lo que significaba para ella —como mujer en primera fila de una industria musical históricamente desigual— conectarse con una música cuyo público y lenguaje, en su experiencia, estaba masculinizado.
Su comentario no pretende negar la calidad artística de Pink Floyd, sino subrayar una vivencia personal sobre identificación y representación artística en géneros dominados por hombres.
Estereotipos y música: cuando los géneros son definidos por el estilo
La percepción de una música como “para hombres” o “para mujeres” es una construcción cultural que trasciende a Madonna.
Existen estudios y análisis sobre cómo ciertos géneros, como el rock o el heavy metal, llegaron a considerarse territorios masculinos. No solo por la predominancia de músicos hombres, sino por las dinámicas sociales y los espacios donde se tocaba y se socializaba la música durante décadas.
En contraste, otras músicas como el pop, el dance o incluso géneros más marginales han sido espacios donde las artistas femeninas pudieron crear narrativas alternativas, reescribiendo roles y expectativas.
En esa lucha por espacios más horizontales, figuras como Madonna han sido clave ya que su carrera desafió siempre las normas de género y empujó por una presencia femenina fuerte en la música, cuestionando tanto estereotipos como estructuras de poder.
Clarín



