
Legisladores republicanos solicitaron sanciones penales y multas contra el cantante, la NFL y la cadena NBC tras considerar la actuación como “indecente”.
El pasado martes 10 de febrero de 2026, un grupo de congresistas republicanos presentó un reclamo formal ante la Comisión Federal de Comunicaciones (FCC) de Estados Unidos. El pedido exige multar y encarcelar al artista puertorriqueño Bad Bunny, así como a directivos de la NFL y la cadena NBC.
La controversia se originó tras el espectáculo de medio tiempo del Super Bowl, celebrado el domingo 8 de febrero en Santa Clara, California. Los legisladores argumentan que la transmisión incluyó un lenguaje inapropiado y lo que calificaron como “innombrables depravaciones”.
Pedidos de sanciones y multas
El representante por Florida, Randy Fine, encabezó la demanda de sanciones al calificar el espectáculo de “ilegal”. Según el legislador, la presentación incluyó “suciedad pornográfica” y palabras que, traducidas al inglés, ameritarían la suspensión inmediata de la transmisión por televisión abierta.
Fine envió una carta a Brendan Carr, presidente de la FCC, solicitando acciones que incluyen la revisión de las licencias de transmisión de NBC. En sus redes sociales, el congresista fue enfático al pedir medidas contra los responsables: “Enciérrenlos”, expresó en relación con el músico y los ejecutivos del evento.
El reclamo se fundamenta en que las letras de las canciones interpretadas por Bad Bunny contienen términos prohibidos para la televisión estadounidense. Aunque habitualmente los artistas evitan estas palabras en vivo, los legisladores sostienen que el contenido general del show vulneró las reglas de decencia vigentes.
Investigación en el Congreso
Por su parte, el congresista de Tennessee, Andy Ogles, solicitó una investigación formal al Comité de Energía y Comercio del Congreso. Ogles acusó a la NFL y a NBC de facilitar una transmisión que, según sus palabras, “glorifica la sodomía y otras depravaciones”.
En su misiva, el legislador detalló que el público infantil estuvo expuesto a “muestras explícitas de actos sexuales”. Entre las críticas puntuales, mencionó la coreografía del artista, señalando que Bad Bunny se “agarró su ingle” de forma desvergonzada mientras realizaba movimientos en el aire.
A esta postura se sumó Mark Alford, representante de Misuri, quien confirmó que los republicanos ya iniciaron un proceso de investigación parlamentaria. Alford comparó el incidente con lo ocurrido en 2004 con Janet Jackson, sugiriendo que la actuación del pasado domingo podría tener consecuencias legales aún mayores.
Repercusiones políticas
El descontento alcanzó también al presidente Donald Trump, quien describió el show como “uno de los peores de la historia”. El mandatario calificó la actuación como una “afrenta a la grandeza” del país, sumándose a la presión política sobre los organismos de control comunicacional.
LA VOZ



