
El Banco Central (BCRA) extendió tres meses, hasta el 31 de marzo, el cambio de los dólares “cara chica” o algo “dañados”.
En la Argentina, para cambiar esos dólares la normativa local habilita a los bancos a recibirlos, aunque no es obligatorio. “Los bancos internacionales ya realizaban este proceso; ahora se extiende a bancos locales y públicos, facilitando el acceso para todos», indica la norma.
Hasta el momento, sólo adhirieron el Banco Nación, Santander y algunos bancos provinciales.
A pesar de que su valor debería ser igual al de un “cabeza grande”, la mayoría de los argentinos solo acepta los bautizados “cabeza grande”. De hecho, muchas veces, al intercambiar dólares “cabeza chica” se recibe una cotización entre un uno y un cinco por ciento menor al que se comercializa con los “cabeza grande”.