Salud

​Meriendas saludables: Claves para ganarle a los ultraprocesados en el recreo

En su columna semanal «Nutrichisme», emitida por Ranquel FM en el programa «No me digas», la profesional dialogó con Leti Schmidt sobre la importancia de mejorar la calidad nutricional de lo que los niños consumen en la escuela y brindó alternativas prácticas que se adaptan al ritmo de vida actual.

Uno de los principales problemas de las galletitas industriales, jugos y cereales azucarados es su composición. Según explicó Basquetto, estos productos tienen exceso de azúcares y grasas, pero carecen de fibra y proteínas.

«Eso genera poca saciedad. Por eso los chicos se comen dos paquetes de galletitas y, al ratito, vuelven a tener hambre», detalló la nutricionista. Para que una merienda sea realmente efectiva, debe aportar nutrientes que mantengan la energía de manera sostenida.

Opciones prácticas y caseras para la mochila

La licenciada hizo hincapié en que no es necesario realizar preparaciones «gourmet» o utilizar ingredientes exóticos. La clave está en la simplicidad y en el aprovechamiento del tiempo mediante el «frizado».

Budines caseros: Se pueden preparar con banana pisada para reducir el uso de azúcar. «Si no querés usar harina común, podés usar avena o mitad y mitad para sumar fibra», recomendó. Una estrategia útil es usar moldes pequeños o cortar un budín grande en porciones y congelarlas.

Sándwiches nutritivos: Un sándwich de pan integral con queso, tomate o huevo duro es una opción que genera mucha saciedad y es fácil de transportar.

Yogur natural: Si el niño desayuna en casa o el colegio cuenta con heladera, el yogur natural (sin sellos de exceso de azúcar) acompañado de frutas o frutos secos es ideal.

Frutas y vegetales: Para evitar que la fruta se oxide, como en el caso de la manzana, la licenciada sugirió rociarla con unas gotas de limón. También mencionó opciones saladas como tomatitos cherry (cortados a la mitad para evitar atragantamientos) o incluso choclo en rodajas.

La importancia de no prohibir y dar el ejemplo

Durante la charla, se abordó la presión social que sienten los niños al ver lo que consumen sus compañeros. Ante esto, la Lic. Vale Basquetto propuso una mirada flexible, «no hay que prohibir al 100%, pero sí ir mechando. Se puede negociar un día a la semana para que lleven algo diferente, pero que la costumbre diaria sea lo saludable».

Finalmente, la profesional recordó que los hábitos se construyen por imitación. «Si el nene ve que en la casa se come saludable, es más fácil. No hay que dejar de insistir; si te dicen que no una vez, hay que volver a ofrecer en otro momento», concluyó.

Dato: Para quienes buscan recetas rápidas, la nutricionista recomendó sus redes sociales @lic.valeriabasqueto, donde comparte preparaciones que no requieren batidora y que pueden realizarse en familia para involucrar a los más chicos en su propia alimentación

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