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Recetas con huevo: platos fáciles, deliciosos y originales que son un éxito en el mundo

De Túnez y Turquía a Japón, cruzaron fronteras gracias a las redes sociales. Qué tienen en común, por qué conquistaron al mundo y cómo prepararlos en casa.

El huevo atraviesa cocinas de todo el mundo desde hace siglos, pero en los últimos años paso a ocupar un lugar inesperado en las tendencias gastronómicas globales.Impulsadas por el auge del brunch, la popularidad de la cocina internacional y la viralización de recetas en redes sociales, preparaciones tradicionales de distintos países comenzaron a aparecer en cafeterías, restaurantes y cocinas domesticas mucho mas allá de sus lugares de origen.

Entre las mas populares están la shakshuka, originaria del norte de Äfrica y adoptada como un clásico en Israel; el tamago sando, el icónico sándwich japones de huevo que se vende en los konbini, las tiendas de conveniencia abiertas las 24 horas; y los huevos turcos o cilbir, una receta otomana que combina huevos poche con yogur y manteca especiada. Aunque nacieron en contextos muy diferentes, las tres tienen algo en común: transforman un ingrediente cotidiano en un plato completo, sabroso y con mucha personalidad.

Además de ser fáciles de preparar y relativamente económicas, estas recetas tienen otra ventaja: admiten adaptaciones con ingredientes que se consiguen en cualquier supermercado argentino. Detrás de su éxito hay siglos de historia, migraciones, intercambios culturales y una nueva generación de cocineros y creadores de contenido que las convirtió en fenómenos virales. Conocer de donde vienen también ayuda a entender por que hoy están entre las recetas con huevo mas buscadas del mundo.

Shakshuka: el plato norteafricano que conquistó los brunch

La shakshuka consiste en huevos cocidos directamente sobre una salsa espesa de tomate, cebolla, morrón, ajo y especias como comino, pimentón y, según la región, harissa. Se sirve en la misma sartén donde se cocina, acompañada con pan para aprovechar hasta la ultima gota de salsa.

Su origen es motivo de debate, aunque la mayoría de los historiadores de la alimentación coincide en ubicarla en el Magreb, especialmente en la actual Túnez, durante el período del Imperio Otomano. El nombre proviene del árabe magrebi y significa «mezcla». A mediados del siglo XX, inmigrantes judíos provenientes del norte de África llevaron la receta a Israel, donde rápidamente se transformo en uno de los desayunos mas populares y, desde allí, comenzó su expansión internacional.Shakshuka. Foto: AdobeShakshuka. Foto: Adobe

Tamago sando: el sándwich japonés que dio la vuelta al mundo

A simple vista parece un sándwich de huevo común, pero el tamago sando es uno de los productos más emblemáticos de los konbini japoneses. Se prepara con shokupan, un pan de molde muy tierno y esponjoso, y un relleno elaborado con huevos duros picados y mayonesa japonesa, especialmente Kewpie, que aporta una textura más cremosa y un sabor ligeramente mas ácido y dulce.

Los sándwiches llegaron a Japón durante la era Meiji, entre fines del siglo XIX y comienzos del XX, cuando el país incorporó numerosas influencias occidentales. Sin embargo, el tamago sando se popularizó después de la Segunda Guerra Mundial, cuando el gobierno japonés impulso el consumo de huevo como parte de las políticas de mejora nutricional. Con el crecimiento de las cadenas de tiendas de conveniencia durante las décadas siguientes, el sándwich se transformo en uno de los productos mas vendidos del país.

Su fama internacional llegó mucho después. En los últimos diez años, viajeros, periodistas gastronómicos y creadores de contenido comenzaron a recomendar los sándwiches de cadenas populares como una parada obligada en Japón. Videos en YouTube, TikTok e Instagram terminaron de convertirlo en un fenómeno global que hoy se replica fácilmente con pan lactal y mayonesa común.Tamago sando japonés. Foto: Adobe StockTamago sando japonés. Foto: Adobe Stock

Huevos turcos: una receta otomana con más de 500 años

Los huevos turcos, conocidos como cilbir, combinan huevos poche sobre una base de yogur con ajo y una manteca caliente perfumada con pimentón, ají molido o aceite de oliva. El contraste entre el yogur frío, la manteca caliente y la yema líquida es una de las claves de su éxito.

Se trata de una receta con una historia mucho mas antigua de lo que muchos imaginan. Existen registros de su preparación desde el siglo XV, durante el Imperio Otomano, y diversas investigaciones sobre la cocina imperial señalan que formaba parte de los platos servidos en el Palacio de Topkapi. Con el tiempo paso de la cocina palaciega a las mesas familiares y hoy es uno de los desayunos tradicionales de Turquía.

Su llegada al resto del mundo se produjo de la mano del interés creciente por la gastronomía de Medio Oriente y por los desayunos ricos en proteínas. La combinación de colores, texturas y sabores hizo que la receta se volviera viral en redes sociales y hoy aparezca con frecuencia en cafeterías especializadas y restaurantes de brunch.Huevos turcos. Foto: Adobe StockHuevos turcos. Foto: Adobe Stock

Por qué estas recetas se pusieron de moda

Aunque provienen de culturas muy distintas, la shakshuka, el tamago sando y los huevos turcos comparten varias características que ayudan a explicar su éxito global.

En primer lugar, utilizan ingredientes simples y relativamente económicos. Además, se preparan en menos de media hora, permiten muchas variantes y ofrecen un resultado muy vistoso, ideal para compartir en redes sociales. A eso se suma el crecimiento del brunch como tendencia gastronómica y el interés cada vez mayor por descubrir recetas tradicionales de otros países sin necesidad de utilizar productos difíciles de conseguir.

En definitiva, estas tres preparaciones demuestran que un ingrediente cotidiano como el huevo puede convertirse en protagonista de platos con siglos de historia que hoy viven una segunda juventud gracias a Internet y a la curiosidad por conocer otras cocinas.

Clarín

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