
El cierre de un torneo deportivo de gran magnitud suele dejar las emociones a flor de piel y, muy seguido, una larga lista de excesos en la mesa familiar. La licenciada en Nutrición Valeria Basqueto visitó a Leti Schmidt en su programa «No Me Digas», con el condimento especial de celebrar también sus 25 años de amistad. Ambas armaron un imperdible ida y vuelta con los oyentes sobre los desajustes alimenticios del último mes y las claves para reordenar los hábitos.
El peligro de los excesos y el «efecto mundial»
Durante la transmisión, el teléfono de la radio se inundó de «confesiones» de vecinos que utilizaron los partidos como la excusa ideal para reunirse a comer. Desde platos invernales y pesados como la bagna cauda hasta imponentes ravioles al disco, el menú de los hinchas no escatimó en calorías ni grasas.
Sin embargo, una de las alertas más importantes de la especialista llegó tras el mensaje de un oyente hipertenso. El hombre relató que, a pesar de estar medicado, cenó pizza a la parrilla, tomó cerveza y varios vasos de fernet, intentando «compensar» el combo sumando dos vasos de agua al final.
Basqueto advirtió firmemente sobre el peligro del sodio oculto en los alimentos empaquetados y ultraprocesados, aclarando que la presión alta no se previene únicamente dejando de usar el salero de mesa. Además, vinculó directamente estos desarreglos masivos con las alarmantes estadísticas de salud durante los torneos: «Después nos quejamos de la cantidad de infartos que aparecieron durante el mundial. No es solamente por el estrés; es el estrés y la comida en conjunto», sentenció.
¿Hambre real o ansiedad? El infalible «truco de la manzana»
Uno de los puntos más valiosos de la columna fue el análisis del comportamiento humano frente a la frustración o el nerviosismo deportivo. Ante la consulta de Schmidt sobre por qué a tanta gente se le da por comer vorazmente cuando se angustia, la licenciada explicó que se trata de un clásico mecanismo de defensa para «tapar emociones» con alimentos.
Para combatir este bucle de hambre emocional, Basqueto recordó un ejercicio mental muy sencillo pero altamente efectivo que la propia conductora confesó aplicar en su día a día: cuando aparezca ese impulso incontrolable de asaltar la heladera, hay que frenar un segundo y preguntarse: ¿Me comería una manzana o una fruta ahora mismo?.
«El hambre emocional es muy puntual. Viene con ganas de algo específico: un chocolate, una hamburguesa, un alfajor». Si la respuesta ante la opción de la fruta es un rotundo «no», queda demostrado que no se trata de una necesidad física de energía, sino de un pico de ansiedad que se debe canalizar haciendo otra actividad, como salir a correr, hablar con un amigo o simplemente descargarse llorando o gritando.
Cambiar el chip: disfrutar sin llegar al límite
Lejos de adoptar una postura prohibitiva o dictar dietas estrictas que ya no se usan, la profesional rescató una máxima que le repetía su padre: «Hay que comer para vivir, no vivir para comer». La comida es el combustible que el cuerpo necesita para funcionar, aunque darse un gusto y disfrutar de algo rico con amigos es parte saludable de la vida misma.
El problema real, según la experta, radica en la mentalidad de escasez que nos lleva a «comer hasta reventar» porque creemos que pasará mucho tiempo hasta volver a cruzar-nos con ese plato. Su consejo es permitirse esos antojos de forma medida, incluso durante la semana si el deseo es muy real, en lugar de acumular privaciones que terminen en un gran descontrol el fin de semana.
La sugerencia final para este periodo post-torneo es volver paulatinamente a las buenas rutinas o empezar a construirlas desde cero si no se tenían. Como propuesta para limpiar el organismo tras un mes pesado, la nutricionista recomendó incorporar preparaciones caseras y livianas, ejemplificando con el menú del día de su propio emprendimiento de viandas saludables (Baki): hamburguesas de lentejas acompañadas de milhojas de verduras. Una alternativa sabrosa para resetear el cuerpo y dejar atrás los «derrapes» de la pantalla.
RANQUEL FM



