
Te contamos cómo la capital de la moda de Italia se labró su reputación glamurosa dentro de las ‘Big Four’ de la Semana de la Moda.
Las amantes de la moda sabemos que hay cuatro grandes semanas al añodonde resulta imposible mirar hacia otro lado. Nueva York, Londres, Milán y París se convierten en el centro de atención, y esta semana es el turno de Italia, con su Milan Fashion Week. Cada temporada reúne algunos de los nombres más importantes de la industria y nos anticipa buena parte de lo que terminaremos llevando meses después.
Sin embargo, lo que muchas no saben es que la historia de la moda italiana no comenzó allí. Sus primeros escaparates internacionales fueron en Florencia, y no fue hasta 1951, cuando Giovanni Battista Giorgini, reunió a compradores y periodistas extranjeros para presentarle las creaciones de varias casas italianas (entre ellas, las de Emilio Pucci o las hermanas Fontana).
Aquellos primeros encuentros se trasladaron a la espectacular Sala Bianca del Palacio Pitti y contribuyeron a situar al Made in Italy en el mapa internacional, que hasta entonces estaba dominado en gran medida por París. No obstante, durante los años 60 (y especialmente en los 70) empezó a producirse un cambio. ¿La razón? La alta costura perdía fuerza frente al pret-à-porter y una nueva generación de diseñadores necesitaba un lugar que conectara editoriales, showrooms, compradores y empresas textiles. Ahí fue donde Milán encontró su hueco.
Esta historia llega hasta este septiembre de 2026, con una edición que tendrá una pequeña novedad en su primer día. La Milan Fashion Week (que se celebra del 22 al 28 de septiembre) da el pistoletazo de salida hoy a las 14h con Prada, quien abandona su habitual posición del jueves para protagonizar el arranque de una semana donde volveremos a mirar a la ciudad para descubrir las tendencias de las colecciones primavera-verano 2027.
Los primeros diseñadores: Walter Albini, Armani y Versace
@MARIA_CATERINA_AIELLO
Si hablamos de un diseñador imprescindible para entender el traslado de la moda hacia Milán ese es Walter Albini. A principios de los años 70 tomó la decisión de presentar conjuntamente las colecciones que diseñaba para fabricantes, dándole una coherencia estética y situando al creador en el centro del proyecto. De esta forma ayudó a definir la figura del stilisti, como un diseñador capaz de construir una identidad reconocible además de prendas. Su apuesta por presentar en Milán fue fundamental, puesto que, a pesar de que Florencia perdía su foco, los italianos habían realizado sus presentaciones en otras ciudades, como Venecia o Roma.
Sin embargo, no fue hasta la segunda mitad de los años 70 cuando aparecieron varias de las casas que cambiaron definitivamente la percepción de la moda italiana. Giorgio Armani revolucionó la sastrería con chaquetas más ligeras y desestructuradas en 1975. Y Gianni Versacehizo todo lo contrario cuando fundó su casa en 1978, ya que presentó al mundo la sensualidad, los colores, los estampados y una estética exuberante. También podríamos mencionar a Gianfranco Ferré, conocido por su aproximación arquitectónica en la moda; o a Etro y Missoni por producción de tejidos ingeniosos.
En los 80 y 90 aquellos diseñadores se terminaron de consolidar como figuras internacionales. A ellos se sumaron Dolce & Gabbana, que presentó su primera colección femenina en 1985, Moschino y Prada, cuya transformación bajo Miuccia Prada convirtió la firma familiar en una de las casas más importantes de las décadas siguientes. Lo que me parece llamativo es que nunca existió una única estética italiana: Armani defendía la elegancia más sobria, Versace el exceso, Prada lograba que lo extraño fuera algo deseable y Dolce & Gabbana miraba la sensualidad mediterránea como nadie había conseguido hacerlo. Esta diversidad fue una de las fortalezas de esta fashion week.

De desfiles secretos a cambios en el calendario: curiosidades de la Milan Fashion Week
La organización que está detrás de buena parte de esta historia es la Camera Nazionale della Moda Italiana. Fundada en 1958 para representar y promover la moda del país, esta organización sin ánimo de lucro hizo crecer el calendario durante las décadas posteriores. Sus archivos recogen que en 1978 participaron 14 casas y solo dos años después pasaron a ser 52. Con el tiempo las presentaciones dejaron de ser simples encuentros comerciales para convertirse en producciones capaces de generar alguna de las imágenes más reconocibles de la moda reciente. Un buen ejemplo podría ser la colección de Versace de 1991 con las supermodelos Cindy Crawford, Naomi Campbell, Christy Turlington y Linda Evangelista al compás de Freedom! ’90.
@HISTORIC_IMAGERY
Por otro lado, creo que también es importante hablar de la diferencia que hay entre una colección y la temporada en la que se presenta. Es decir, lo que veremos este 22 de septiembre de 2026 no está pensado para este otoño, sino que las firmas presentan sus propuestas para la primavera-verano 2027, seis meses antes de que lleguen a tiendas. ¿Por qué pasa esto? Porque primero las observan compradores, prensa y profesionales, y después muchas de esas ideas terminan traducidas a las tendencias que llegan al gran público.
Además, esta edición tendrá varios detalles que merece la pena seguir. El primero será el cambio de Prada que abrirá hoy el calendario a las 14H, y en la Galleria Vittorio Emanuele II también habrá un evento dedicado al Made in Italy y al encuentro entre artesanía y tecnología, cada vez más presente en la moda.
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