
En el Estadio Único de La Plata, RM, Jin, Suga, J-Hope, Jimin, V y Jungkook se presentaron por primera vez en el país y quedaron sorprendidos por los gritos, las canciones y la entrega del público local
Durante 13 años, el ARMY argentino imaginó cómo sería ese momento. Algunas personas comenzaron a seguir a BTS durante la adolescencia y llegaron a la primera noche del BTS World Tour Arirang convertidas en adultas; otras descubrieron sus canciones mucho después, pero compartieron la misma espera, la misma ansiedad y el mismo deseo de ver a los siete integrantes juntos en el país. Este miércoles, RM, Jin, Suga, J-Hope, Jimin, V y Jungkook finalmente aparecieron sobre el escenario del Estadio Único Diego Armando Maradona de La Plata y transformaron una espera largamente sostenida en una experiencia compartida por miles de personas.
La emoción comenzó mucho antes del recital. Desde las primeras horas de la jornada, micros, combis, autos y transportes repletos de fanáticos avanzaron hacia La Plata desde distintos puntos de la Argentina. En el camino se repetían los colores rojo y negro, vinculados con la estética de Arirang, junto a prendas con los rostros de los integrantes, peluches inspirados en ellos, carteles, bolsos y accesorios preparados especialmente para la ocasión. Cada persona parecía llevar consigo una parte de la historia que había construido durante años junto a la banda.
En los alrededores del estadio, la espera se convirtió en una celebración. Los cánticos aparecían entre las filas, los fanáticos intercambiaban freebies, como se conocen los recuerdos que preparan para regalar o compartir, y los abrazos surgían entre personas que muchas veces se veían por primera vez. También hubo conversaciones sobre las canciones esperadas, los integrantes favoritos y los momentos que cada uno soñaba con registrar. El recital todavía no había comenzado, pero el ARMY ya había creado su propia escena alrededor del estadio.
La convocatoria no se limitó al público argentino. También llegaron seguidores desde Costa Rica, Ecuador y México, que viajaron especialmente para formar parte de la primera presentación de BTS en el país como grupo completo. En las filas se mezclaban distintos acentos, historias y edades, pero la música funcionaba como un punto de encuentro inmediato. No hacía falta explicar por qué se había viajado durante horas o por qué se había esperado desde la madrugada: todos entendían lo que significaba estar ahí.
El clima tampoco logró frenar la convocatoria. La jornada tuvo bajas temperaturas y algunos momentos de lluvia, pero quienes habían llegado temprano se mantuvieron en sus lugares con pilotos, camperas y bolsos cargados de regalos. Algunos buscaron refugio durante unos minutos, mientras otros continuaron cantando y compartiendo recuerdos bajo las gotas. La espera tenía un valor propio, como si cada hora frente al estadio formara parte del ritual previo al encuentro con BTS.
Desde la madrugada, las fanáticas comenzaron a acercarse para asegurarse un buen lugar y disfrutar cada instante. Había quienes se encontraban en el predio desde hacía varias horas y quienes llegaban con la expectativa de que el ingreso avanzara rápidamente. Las filas de los distintos sectores se fueron formando alrededor del estadio y, con ellas, aparecieron nuevas amistades, fotografías, intercambios y relatos sobre cómo cada persona había llegado hasta ese día.
La noche tenía un significado particular porque era la primera visita de BTS a la Argentina como grupo completo. Jin ya había estado en el país en 2022, cuando participó junto a Coldplay en el estadio de River Plate, pero esta vez el encuentro era con los siete integrantes. RM, Jin, Suga, J-Hope, Jimin, V y Jungkook llegaban juntos después de sus proyectos individuales y del cumplimiento del servicio militar obligatorio en Corea del Sur. Para el ARMY, ese regreso grupal tenía el peso de una nueva etapa.
A medida que las colas comenzaban a acortarse y el ingreso al estadio se hacía más cercano, la ansiedad aumentaba. La previa también tuvo un momento musical a cargo de la DJ Anitta B Queen, quien combinó música electrónica, cumbia y hasta canciones de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota. La mezcla provocó una respuesta inmediata entre los fanáticos, que cantaron, bailaron y aprovecharon esos minutos para liberar parte de la tensión acumulada. El público ya estaba listo para recibir a la banda.
A las 20, el cielo comenzó a oscurecer y las Army Bomb iluminaban las tribunas y el campo. Esos lightsticks se movían entre la multitud y construían una imagen que se volvía cada vez más visible a medida que avanzaba la noche. Algunos fanáticos todavía intercambiaban los últimos stickers y photocards, pero todo se detuvo cuando comenzaron a sonar los primeros acordes de “Hooligan”, una de las canciones pertenecientes al último álbum de BTS, que también da nombre a la gira.
La reacción fue inmediata. Los gritos se elevaron desde todos los sectores, los teléfonos quedaron en alto y miles de personas empezaron a cantar mientras intentaban comprobar que el momento finalmente había llegado. Después de 13 años de espera, BTS estaba frente al público argentino, no en una pantalla ni en una transmisión, sino en el escenario del estadio de La Plata. La primera canción abrió una noche en la que cada movimiento de los integrantes tenía el peso de haber sido esperado durante mucho tiempo.
La puesta en escena combinó bailarines vestidos de negro, con una estética cercana a los ninjas, y otros vestidos de rojo, con capuchas que recordaban a monjes. La actitud desafiante del hip hop apareció en las canciones de esencia más rapera, mientras que el K-Pop aportó coreografías precisas y melodías capaces de atravesar el estadio. El escenario estaba rodeado por pantallas dispuestas como un cuadrilátero, que permitían que el público siguiera cada detalle desde las tribunas y el campo.
Desde la primera pausa, los integrantes buscaron acercarse a sus seguidores con algunas palabras en español. Jungkook fue uno de los primeros en dirigirse al público: “Es nuestra primera vez en Buenos Aires, así que hagamos que esta noche sea especial”. La frase provocó una reacción inmediata entre los fanáticos, que respondieron con gritos y con una nueva oleada de luces en las tribunas.
V también habló en español y puso la atención en las próximas fechas. “Si esta es la primera noche no me imagino lo que serían las siguientes noches, ¿están listos para una noche loca?”, preguntó. La respuesta del público fue una sucesión de gritos que pareció confirmar que la primera noche apenas estaba comenzando. La banda todavía no había avanzado demasiado en el repertorio, pero el estadio ya había alcanzado una intensidad difícil de contener.
J-Hope provocó una reacción particular al utilizar una expresión vinculada con el español rioplatense. “Che, Buenos Aires, siento que hoy la vamos a montar, esta noche confío en ustedes”, expresó con una sonrisa. El mensaje generó gritos en los tonos más altos y dejó en claro que el público valoraba cada intento de los integrantes por hablarle directamente en su idioma. No era solamente una cuestión de traducción: era una manera de acercarse.
La primera fecha de la banda incluyó “Aliens”, “They Don’t Know ’bout Us”, “Swim”, “Fake Love”, “Not Today”, además de “Butter” y “Dynamite”, entre otros de una selección de 23 temas. Las canciones fueron acompañadas por las voces de los fanáticos, que cantaron fragmentos completos en inglés y coreano. En cada tema, el público parecía saber exactamente cuándo levantar los brazos, cuándo mover las Army Bomb y cuándo dejar que los gritos ocuparan el lugar de la música.
Suga se lució con sus dotes artísticos bajo las luces del estadio (Crédito: HYBE/BIGHIT MUSIC )
Cerca de las 21, Jungkook volvió a hablarle al estadio y buscó transmitirles a los fanáticos que todavía quedaba mucho por delante. “No vamos ni por la mitad, ¡no se cansen!”, comentó en español. La frase volvió a generar gritos y movimientos de los lightsticks, que rodearon a los artistas como un conjunto de estrellas en movimiento. La banda parecía sorprendida por la intensidad de la respuesta y el público, lejos de disminuir su energía, parecía tomar cada intervención como una invitación a continuar.
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