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Emilia Mernes deslumbró como geisha en Japón: kimono, ceremonia del té y una experiencia única junto a Duki

Tras la Semana de la Moda en Milán, la cantante compartió looks tradicionales y vivió momentos inolvidables junto a su pareja

Después de brillar en la Semana de la Moda de Milán y acaparar flashes en cada desfile, Emilia Mernes decidió cambiar de aire y cruzar el mundo en busca de nuevas experiencias. La cantante dejó atrás el ritmo vertiginoso de Europa,armó las valijas y puso rumbo a Japón, en lo que definió como “una oportunidad que solo ocurre una vez” en sus redes. Acompañada por Duki, su pareja, Emilia se instaló en Kyoto, la ciudad que conserva el alma tradicional del país del sol naciente, y no tardó en compartir con sus seguidores un álbum digital repleto de postales tan delicadas como sorprendentes.

Lejos de las pasarelas y la moda occidental, Emilia se sumergió en la cultura japonesa de la mano de una experiencia tan auténtica como soñada. Junto a Duki, la artista visitó templos, jardines y casas de té, y se animó a lucir un kimono de seda rosa, decorado con flores en tonos fucsia, blanco y amarillo. El look se completó con un obi beige y un arreglo floral en el cabello, logrando una imagen de delicadeza y respeto absoluto por la tradición local. Las fotos capturaron a la artista sentada en un salón de tatami, rodeada de vajilla, dulces típicos y luz natural, lista para participar de la ceremonia del té, uno de los rituales más emblemáticos de la cultura japonesa.

Duki tampoco se quedó atrás y acompañó a Emilia vestido con un kimono negro, sumándose a la experiencia con total naturalidad. Uno de los momentos más comentados fue la postal de ambos en un jardín japonés, con el clásico torii rojo de fondo, símbolo tradicional de la religión sintoísta. Pero el viaje no fue solo cosa de dos. En la conocida ciudad, Emilia se reencontró con la influencer Flor Vichich, con quien compartió risas, poses y la oportunidad de lucir juntas kimonos de colores vibrantes, en medio de la vegetación y la atmósfera mágica de los jardines.

La secuencia de imágenes publicada por Emilia rápidamente captó la atención de sus seguidores, que no tardaron en llenar de halagos y mensajes cariñosos cada posteo. “Sos una princesa”; “Parece salida de una peli de Studio Ghibli”; “Emilia con kimono es perfecta”; “Los amo, Duki-kun y Emilia-san”; “Les queda pintado esos outfits”; “Lo linda que le quedas a Japón”, fueron solo algunos de los comentarios que se repitieron a lo largo de las horas, confirmando el furor que la artista despierta incluso a miles de kilómetros de la Argentina.

El álbum de recuerdos sumó paisajes, moda y gastronomía, pero sobre todo, una colección de instantes en los que Emilia se permitió disfrutar sin apuros ni obligaciones. Más allá del glamour de Milán y de los escenarios internacionales, la cantante demostró que sabe encontrar belleza y sentido en la simpleza de una taza de té, en un paseo por el jardín o en el arte de vestirse para honrar la cultura que la recibe luego de semanas movidas que la llevaron no solo por el continente europeo, sino que también le dio la oportunidad de comenzar el año desde Nueva York, Estados Unidos, junto a su pareja.

Así, entre flores de cerezo, tazas de matcha y arcos rojos de torii, Mernes vivió un viaje transformador y lo compartió con su comunidad digital, que celebró cada paso como si fuera propio. El paso de la cantante por Kyoto no solo sumó fotos de postal y experiencias únicas, sino que dejó en claro que, para Emilia, la moda, la música y la vida son mucho más que un evento: son un viaje constante, lleno de sorpresas y nuevos paisajes por descubrir.

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