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Maritchu Seitún advirtió sobre la virtualidad en la niñez: «Tenemos que cortar un poco con las pantallas»

La licenciada en psicología Maritchu Seitún visitó Río Cuarto en el marco del evento anual organizado por la Fundación Dignamente, donde analizó el impacto que genera el uso desmedido de la virtualidad en el desarrollo emocional de las nuevas generaciones. En diálogo con LV16 Radio Río Cuarto, advirtió sobre la necesidad de recuperar el cara a cara para afianzar los vínculos familiares y fortalecer la autoestima.

Consultada sobre cómo abordar este tema en la actualidad, Seitún sostuvo que resulta indispensable moderar el tiempo frente a las pantallas. Explicó que la valoración personal de niños y jóvenes se gesta fundamentalmente a través de la mirada afectiva de su entorno cercano.

«La idea es que los chicos en la mirada de su papá, en la sonrisa de su mamá, en esta mirada enamorada que nosotros les hacemos, vayan desarrollando su autoestima», afirmó.

A su vez, reconoció que las plataformas digitales representan una herramienta para el desarrollo laboral y cultural, pero advirtió que la sociedad las ha convertido en una dependencia nociva.

«Lo convertimos en casi una droga, en algo de lo que dependemos absolutamente. Hoy empezamos a darnos cuenta que es muy tóxico y tenemos que desandar ese camino», expresó.

Edades recomendadas y consumo supervisado

En relación con el acceso a la tecnología en las primeras etapas evolutivas, la especialista recordó los parámetros fijados por las sociedades de pediatría para proteger la salud mental infantil.

Hasta los dos años: Cero pantalla, sin exposición a televisores ni teléfonos celulares.

De dos a cinco años: Media hora diaria, siempre en compañía de un adulto que guíe la interpretación.

A partir de los seis años: Una hora por día, bajo supervisión y con acompañamiento familiar.

Celulares y redes sociales: Su uso debería postergarse hasta los doce o trece años —cuando los menores comienzan a trasladarse solos—, mientras que plataformas como TikTok o Instagram exigen un criterio de madurez que se alcanza recién a los dieciséis años.

Sobre este punto, advirtió que las redes sociales exponen a los menores a la denominada «droga del like», un fenómeno donde la identidad deja de construirse desde el autoconocimiento para subordinarse a la aprobación ajena.

Ante la consulta sobre la influencia de las vivencias generacionales de los padres criados en los ’90, Maritchu Seitún señaló que es posible generar nuevos caminos neuronales para transmitir mensajes más saludables, donde el cuerpo no sea el único parámetro de valor. No obstante, cuestionó que se culpe a los chicos por el uso inadecuado de las herramientas tecnológicas.

«Yo no lo llamaría perversión, lo llamaría inmadurez. Un chico con una herramienta que no sabe manejar, la usa mal», graficó, al tiempo que remarcó que los adultos deben dedicar tiempo a enseñar una ética digital que no difiere de las normas de convivencia cotidianas.

Claves para fortalecer la autoestima

Por último, la licenciada recomendó priorizar la validación emocional como pilar fundamental de la crianza contemporánea, diferenciando la aceptación incondicional de los sentimientos respecto de los límites en la conducta.

«Validemos lo que los chicos sienten. La gran diferencia de la crianza de hoy es que vale que estés enojado, lo que no vale es que me pegues», concluyó.

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